Elena de Ávalor, la primera princesa latina creada por la factoría Disney debutará en la serie de animación La Princesa Sofía de Disney Junior. Elena es una joven princesa de 16 años a la que la pequeña Sofía (la protagonista) tendrá que salvar del maléfico influjo de un amuleto encantado. Si bien la cosa podría quedar ahí, en un personaje secundario de una serie para niños, Elena tendrá su propio libro, Elena y el secreto de Ávalor, y una serie animada propia.
¿Qué es lo interesante de esta noticia entonces? Pues que puede que este personaje venga a ser un prototipo de una futura princesa Disney y Elena exista para testear la respuesta de la audiencia.
Bien es sabido que si quieres reinar en el terreno del merchandise de las princesas Disney hay que ser caucásica y si eres rubia mejor que mejor. Hm... ¿Qué diría nuestra amiga Barbie de esto? Ah, sí... Bueno, ya me entendéis. Puedes haber detenido un derramamiento innecesario de sangre y defender la paz a pesar de las diferencias como Pocahontas o salvar China de la invasión de los hunos como Mulán que si no eres caucásica y tienes un vestido pomposo para la gran mayoría de niñas pequeñas no eres nadie.
A Elsa de Frozen hay que agradecerle que transmita el mensaje de que puedes llevar un bonito vestido y no es para parecer más atractiva al interés romántico de turno, sino porque te gusta y así te sientes cómoda contigo misma. Pero Elsa sigue siendo muy caucásica y extremadamente rubia, es decir, la máquina de hacer billetes definitiva de Disney. Pasamos pues a Tiana, no es caucásica y no es para nada rubia. Gracias Disney por darle en 2009 a las chavalillas de color un personaje con el cual sentirse identificadas, por que vamos, ha llovido bastante ya desde Blancanieves en el 37.
Rapunzel se sitúa entre las anteriores y de nuevo tenemos a una joven muy caucásica y muy, muy, muy rubia. Entiendo que en este caso se trataba de cubrir un cuento tan popular como Rapunzel y que no había sido adaptado hasta el momento, vale, lo acepto. Ahora bien, ¿llegará la diversidad finalmente al estudio de animación con Moana? Es la protagonista, no es caucásica, no es rubia, no se pasa la mayor parte de la película convertida en rana, no parece que vaya a tener un potencial interés romántico... Y su sueño es explorar y navegar las islas del Pacífico. Suena demasiado bien ¿verdad?
Pero al final del día de dinero va la cosa, la única secuela que cuenta como clásico Disney y que fue proyectada en cines fue Los Rescatadores en Cangurolandia y no ha sido hasta el éxito de Frozen que Disney ha visto el dinero en una secuela de calidad. En resumen: Si quieres ver más de x cosa PAGA o se quedará en el cajón mientras siguen reutilizando la fórmula de las rubias caucásicas que de momento les sigue funcionando.
Y tú, lector, estarás pensando: Vale, y ¿qué tiene que ver eso con la tal Elena? Fácil, si su serie y su libro llegan a tener éxito es probable que con el tiempo veamos una princesa latina oficial o una película de Disney inspirada en Latinoamérica y creedme que me encantaría porque entiendo perfectamente el sentimiento de compartir rasgos y semejanzas con un personaje y más cuando esa clase de personajes aparecen tan poco en los medios con los que nos criamos y crecemos.
El mundo de Gigantic por ejemplo se supone que estará inspirado en España (Aunque Jack es el nombre menos español que exista, pero bueno...) y cuando lo anunciaron me hizo mucha ilusión porque empiezas a preguntarte cómo van a plasmar tu mundo y tu cultura en la película. El caso, que ya hemos tenido suficientes películas que tienen lugar en Francia, Inglaterra y Estados Unidos y es hora de ver un poco de mundo y variedad de personajes.
Hay que enseñarles a los niños y niñas de hoy en día que en el mundo conviven como pueden un rango inmenso de tipos de personas y que no hay que tener prejuicios porque todos somos iguales a pesar de nuestras diferencias. Y si hay más de seis princesas europeas con sus historias... ¿Por qué no puede haber una latina?

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