¿Podría Elsa llegar a tener novia en Frozen 2? El debate se desata en las redes #GiveElsaAGirlfriend


El pasado 1 de Mayo la activista feminista, Alexis Isabel, comentó en Twitter que esperaba que Disney convirtiera a Elsa en la primera princesa (o reina en cuyo caso) lesbiana de la historia y que sería algo realmente icónico. Siguiendo por esta línea la usuaria de la popular plataforma creó el hashtag #GiveElsaAGirlfriend (Dadle una novia a Elsa) a modo de llamamiento para que la compañía viera que la gente quiere finalmente un personaje LGBT confirmado en sus películas. Ahora bien, ¿está nuestra sociedad preparada para esta llegada?

Voy a probar a ejemplificar con mi propio país. España tiene un rango de tolerancia de los más altos en Europa y en el mundo en cuanto a orientación sexual se refiere, sí, pero si bien a una persona no le molesta lo que hagan otros con su vida y lo respeta ¿llevaría a sus hijos o hijas a ver Frozen 2 sabiendo de antemano que Elsa fuese lesbiana? Ahí está la clave del asunto.

Mucha gente parece no entender que la orientación sexual es algo innato de cada uno, puede descubrirse con la edad pero la exposición a un medio o a gente de otra orientación no va a hacer que cambies lo que te gusta. Por ejemplo, si a mí me encanta el verde y me encierran en una habitación pintada completamente de azul no van a conseguir que me guste el azul, es más, probablemente me acabe cansado de él para los restos. Vamos, que si yo a lo largo de mi vida no me he vuelto hetero después de haber visto cientos y cientos de películas con protagonistas heterosexuales morreándose y magreándose vuestros hijos e hijas no van a hacerse gays por el hecho de que hayan visto un personaje gay en una película de animación.


Dado que los niños carecen de una ideología no creo que un solo personaje no heterosexual vaya a crearles un trastorno de identidad severo, al contrario, el incluir personajes LGBT a una temprana edad ayudaría a disminuir la homofobia, la transfobia, el machismo y la xenofobia entre otros y ayudaría a muchísimos niños y niñas que creen que hay algo malo en sí mismos por el simple hecho de que no se ven reflejados en medios tan comunes como la televisión o en el cine ya desde su más tierna infancia.

Ahora, tras reflexionar un poco volvamos al caso de Elsa. Ya desde 2013 con la salida y el éxito que supuso Frozen mucha gente sacó sin mucha dificultad un claro paralelismo entre la letra del hit "Let It Go" y salir del armario. Elsa, tras una vida escondiendo quién es realmente y encerrándose en sí misma consigue encontrar la manera de ser feliz abrazando esa parte de ella misma que la hace diferente y especial. Imagino que veis la similitud. Pues es por esto por lo que tanta gente se identifica y empatiza con Elsa, la entienden y saben perfectamente por lo que está pasando.


Si bien podemos ver que el simbolismo está ahí eso no significa que Elsa sea lesbiana, pero tampoco se puede afirmar que sea hetero ya que la ambiguedad de no tener un interés romántico deja las puertas abiertas a ambas y más posibilidades. Elsa podría ser cualquier cosa, es un lienzo en blanco, y en parte Frozen se considera feminista dado que Elsa no necesita a una figura masculina que la salve sino que es su hermana quien desempeña este papel. Que no necesites a un hombre no significa que no te gusten pero en el caso contrario: ¿Podría Elsa tener un interés romántico femenino en la futura secuela de Frozen? Por poder podría, pero aunque con toda mi alma me gustaría que llegase a pasar y estoy seguro de que a la larga todos saldríamos ganando de ser así no creo que Disney vaya a ir por esta dirección.

Actualmente el mundo del cine está en un proceso de experimentación a la vez que recurre a fórmulas genéricas y sagas del pasado. Hay miles y miles de películas ahí fuera y hemos llegado al punto en el que cuesta ser original, por eso muchos están optando por reciclar las fórmulas del éxito con un reparto más diverso y al que no estamos tan acostumbrados. Ejemplos de esto son la última película de Star Wars con una actriz en el rol protagonista y un actor de color como su compañero a lo largo de la cinta o el futuro remake de Ghostbusters con un elenco principal formado exclusivamente por mujeres.


Para quien esté un poco perdido en la vida quizás te interese saber que ya hay películas y series de animación con personajes gays, ejemplos tales como el musculitos de Paranorman, Gobber en Cómo entrenar a tu Dragón 2, Korra y Asami en La Leyenda de Korra, varios personajes de la serie Steven Universe (como Rubí, Zafiro, Garnet o Perla), etc. Pero si bien estas películas y series han tenido un éxito notable no hay comparación a lo que un clásico de Disney o una película de Pixar tienden a aportar a la cultura pop. En la casa del ratón son conscientes de ésto y ya han empezado a dar pinceladas en algunas de sus últimas películas, siendo los casos más destacables (a pesar de no estar confirmados) el de Benjamin Clawhauser en Zootrópolis y el de Poe Dameron en Star Wars VII.

Hay quien piensa que tener a una mujer como protagonista en Star Wars es arruinar una saga o que Poe sea gay es arruinar un personaje. Queridos míos, si por esta gente fuera aún estaríamos en la Edad de Piedra. Y es precisamente esta clase de gente que alarmados porque un personaje como Elsa pudiera tener un amor puro y sincero con otra chica han empezado a recoger firmas para evitar la tan siquiera posibilidad de que Elsa tuviera novia en Frozen 2. La sociedad avanza a pesar del lastre, lentamente, paso a paso, pero afortunadamente algo avanza. Todos los ejemplos del párrafo anterior son muy recientes y ya sabéis lo que se dice, pasito a pasito se hace el camino. Me alegra muchísimo a día de hoy ver que se está trabajando en la materia porque a pesar de lo que piensen sus detractores estoy convencido de que un personaje LGBT no solo no hace daño a nadie sino que además tiene mucho que ofrecer.

Desgraciadamente para nuestra querida Elsa quizás su momento ha llegado demasiado pronto. La franquicia de Frozen produce demasiado dinero como para arriesgarse a que una polémica de este calibre pueda salpicarla. Tristemente hay que entender que al final del día todo es cuestión dinero y Disney es una empresa, no Chupilandia.

Con algo de suerte Disney sabrá mantener a Elsa como ese lienzo en blanco en donde más allá de su orientación todos puedan encontrar un personaje con el que sentirse a gusto. Y quien sabe, quizás en el futuro no nos sorprenda en absoluto que un personaje en una película de animación pertenezca a una orientación sexual minoritaria.

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